Solana y María deseaban que Fraternité expresara, en cada detalle, la esencia de un producto singular.
Así, partimos del vibrante naranja de la marca, que impone un orden monocromático, pero lleno de matices.
La fachada se presenta como una caja de luz en naranja puro, un punto de atracción hacia el interior. Allí, la madera, en su tono cálido, enfatiza el color en un diálogo sereno de contrastes.
Mobiliario curvo fluye con lógica, marcando el espacio y guiando la mirada. frases que hablan de la marcan se integran al diseño, mientras el aroma de una galleta recién horneada impregna el ambiente, completando la narrativa sensorial en la que tanto trabajamos.
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FOTOS: VALENTINO STUDIO