Diseñar una cocina es pensar en la vida que se cocina adentro.
Funcionalidad, sí, pero también belleza.
El corazón del espacio: un gran mesón central. De un lado, madera maciza de petiribí, cálida, de líneas suaves y curvas sutiles. Del otro, mármol veteado que refleja la luz y acompaña la paleta del entorno.
Todo gira en torno a él.
Pinturas de Angélica enmarcan la escena.
Revestimientos en madera abrazan el ambiente; detalles en oro y negro le otorgan carácter.
El mobiliario en tonos naturales invita.
Es cocina, pero también refugio.
Es uso, pero también emoción.
+ info: info@jennifermorant.com.ar FOTOS: VALENTINO STUDIO