Diseñamos un espacio que abraza. Un local mayorista para productos de uñas, donde el pedido fue claro: rosado, pero con carácter. Las curvas suavizan el recorrido, mientras la luz cálida habita cada rincón. Todo está pensado para exponer, ordenar y emocionar. El mobiliario se convierte en arquitectura. El color, en lenguaje. La forma, en refugio. Porque también se puede vender desde la belleza. Porque el comercio, bien diseñado, es una experiencia.