Este vestidor trasciende la idea de guardarropa.
Es pausa, es cotidiano elevado a otro nivel.
Un espacio integral que une funcionalidad y confort, pensado hasta el mínimo detalle.
Al ingresar, el orden se vuelve manifiesto:
Sector de calzado con capacidad para 140 pares, guardado de ropa diaria, valijas en plano superior y una isla central vidriada que expone bijouterie como colección.
El lateral derecho concentra estanterías para una sola fila de prendas, colgado corto y sector exclusivo para carteras.
La zona más privada se reviste con alfombra de hotelería, sillón de 1,80 x 1,80 m y una pantalla de 60 pulgadas.
El beauty exhibe un primer cajón vidriado dividido para maquillaje, espejo suspendido y luz natural que enmarca la escena.
Tonalidades claras multiplican la luminosidad, logrando un vestidor versátil, sofisticado y con carácter: un espacio que organiza, ordena y redefine la manera de habitar lo íntimo.